miércoles, 3 de agosto de 2016

Psicoacustic Live...los Beatles sin complejos

Hace aproximadamente 25 años tuve que tocar un par de temas en un pub de la ciudad universitaria de Lovain la Neuve (Bélgica). Elegí una canción de un cantautor local cuyo nombre no puedo acordarme y como broche, -en que estaría yo pensando-, “Yesterday”. Estuve preparando la canción de McCartney con mimo con el fin de ofrecer una versión lo más próxima al original y garantizarme la dosis necesaria de éxito de crítica y público. Cuando llegó mi turno, la gente estaba un poco a su bola, con sus cervezas y en avanzado estado de dispersión etílica, lo que había generado el escenario menos propicio del mundo para interpretar la cándida Yesterday. De modo que, después de haber estado semanas preparando el tema en cuestión tuve que improvisar, así de repente,  Be-bop-a-lula she's my baby cuyo título es lo único que me se de la letra de la canción. Eso sí, lo di todo. Me entregué hasta llevar al público a un punto parecido al paroxismo. En síntesis: en directo, el rock&roll es infalible, un valor seguro, no falla nunca.

Hace 25 años tocando be-bob-a-lula con guitarra española y sin ampli,...con un par.

Llegados a este punto, cabe decir que si interpretamos a los Beatles en público, hay que preguntarse cuál puede ser la mejor estrategia. A mi juicio, y esto es muy personal, hay dos épocas interesantes para este fin, a saber, la de los Beatles cuando realmente TODAVÍA no eran The Beatles; es decir, cuando tocaban temas de otros. Y la de los Beatles cuando  YA no eran realmente un grupo, sino 3 artistas individuales y un gran batería que sacaban discos juntos, es decir, a partir del "Disco Blanco" más o menos. Para un público no especializado me quedo sin duda con la primera de las dos opciones.

En la última gira de Psicoacustic, nuestro grupo tributo local, conscientes de que su hábitat natural es el directo, han ido aproximándose a lo que muchos, incluido John Lennon, consideran lo mejor que se puede hacer cuando se toca en un local para amigos: Puro rock&roll.
Antes flirtearon con HELP, Beatles For Sale y A hard day´s night pero han acabado entregándose, para nuestro delirio, a las grabaciones de los Beatles con la BBC.

Ray Charles, Buddy Holly, Little Richard, Williams,…algo así como los padres fundadores de un estilo que Psicoacustic domina… incluso cuando ensayan. Algunos regalos solo para entendidos como Cry for a shadow (la única creación Harrison/Lennon) o Bad to Me,  una canción acreditada a Lennon/McCartney pero que John escribió para Billy J. Kramer and The Dakotas mientras estaba de vacaciones en España convirtiéndose en en el primer tema que John Lennon compuso en nuestro país, el otro fue Strawberry Fields. Entre tanta munición, yo acabé rindiéndome al arrollador A shot of Rhythm and blues de Terry Thompson.
Cierran el repertorio con éxitos tales como Please, please me, Ask me why, From me to you, I wanna hold your hand, I feel fine, etc. para que, en todo caso, dejar claro que aquello va de The Beatles.


Así que, aviso a navegantes, si queréis tener una experiencia gastro-musical excepcional, el jueves 22 de septiembre en el mercado de San Martin en Donosti, entre los mostradores de charcutería, verduras y frutas se montará un escenario en el que se servirán pintxos donostiarras y el show de Psicoacustic, ambos infalibles, como el rock&roll.



  Psicoacustic interpretando A shot of Rhythm and blues



sábado, 11 de junio de 2016

Yo NO estuve en el concierto de Paul McCartney

He estado esperando un tiempo prudencial a que se os pasara el subidón a los que fuisteis al concierto de Paul. Como veía que el asunto del episodio de euforia iba para largo, incluso me planteé hacer una camiseta conmemorativa con la leyenda “Yo NO fui al concierto de Paul McCartney”. Los que me conocen bien saben que lo de la camiseta no sería para ostentar nada, sino para flagelarme. Finalmente, después del éxito de crítica y público que tuvo  mi primera creación, desistí de buscar mi catarsis en el lienzo de una camiseta.


Camiseta oficial "El Quinto Beatle soy yo"

Alguna mente perversa, con una personalidad sin duda psicopática, se le ocurrió organizar un concierto ENTRE SEMANA del más grande compositor vivo de música pop. Se de lo que hablo, porque mientras todos vosotros os lo pasabais en grande en Madrid, yo estaba dando una clase sobre Psicopatía. Ya ves.

Dando clase sobre Psicopatía mientras vosotros ibais al concierto

En todo caso me daba miedo ese concierto. Como le confesé a mis allegados, empatizo tanto con Paul que sufro muchísimo con la merma de facultades de su otrora prodigiosa garganta. Se que Paco Jimenez, que estaba cuando me sinceré, me comprende.
Pero sin duda, el clarividente Adolfo Iglesias tiene razón, y si tantas veces hemos añorado las canciones que jamás llegaron a componer George Harrison, o un John Lennon en racha con Double Fantasy o Milk and Honey; si fantaseamos durante años con la idea de una nueva reunión de los Beatles que Mark D. Chapman arruinó para siempre, sería injusto reprochar a un incombustible Paul McCartney que nos siga regalando su presencia en los escenarios aunque sea sometido a las inexorables leyes del tiempo.

¿De que me quejo entonces?. Me quejo porque, sobre todo, perdí la oportunidad de saludar a mi primo Miguel Nuñez, al gran Paco Jiménez o al optimismo crónico de Adolfo Iglesias. Y qué decir de Mari Paz Pérez Garrido, la voz prodigiosa de Golden Slumbers, o mis buenos amigos, los fantásticos Blisters. Perdí también la ocasión de saludar en persona a Pux, para pedirle empleo en su banda, al erudito Jose Luis Gilsanz, al enigmático Skar PD y, en fin, a toda la gente de esta historia fabulosa llamada The Beatles. Me quejo de perderme, en fin, lo de Madrid,…y el cielo, porque como dijo Twain el paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía.


El concierto que NO fui. 


sábado, 21 de mayo de 2016

Autoplagio, influencias y criptomnesia beatle (II)

En una entrada anterior titulada Autoplagio, influencias y criptomnesia, explicábamos como ante la vasta producción de Paul McCartney es difícil no inspirase en uno mismo, siquiera sea inconscientemente, a la hora de componer nuevos temas. Así, apuntábamos, que el corte de Chaos and Creation in the Backyard titulado Promise to your girl, en realidad tiene su origen en NineteenHundred and Eighty Five que cierra Band on the Run.

Cuando sobra talento para moldear melodías, paradójicamente puedes permitirte hacer y deshacer variaciones de los mismos temas….O jugar con nuestras expectativas, porque ni Bluebird es la segunda parte de Blackbird (tendríamos que esperar hasta Jenny Wren), ni, en el caso de Harrison, Here comes the moon nos recuerda a Here comes the sun.

John Lennon, por su parte, compuso premeditadamente la misma canción, pero con dos resultados diferentes en This Boy y Yes it is. Y también le salen dos canciones diferentes con la misma escala en It´s only love y Being for the Benefit of Mr. Kite. Pura magia.
También John, en ocasiones, puede regalarnos la misma música con distinta letra (Jealous Guy y Child of Nature) y Paul la misma letra con distinta música (las dos versiones de No more lonely nights del Give my regards to Broad Street).


Ahora estoy trabajando para el famoso canal "El Quinto Beatle" en un tema que me gusta mucho de Paul McCartney, Sombody who care de Tug of war. Me encanta, aunque hay que reconocer que Paul ya había mostrado el alma latina de esta canción en I Will....pero no me importa.




martes, 29 de diciembre de 2015

Beatles for ever: Streaming in the night

Por mera cronología demográfica, una inmensa proporción de seguidores de los Beatles en el mundo, entre los que me incluyo, comenzaron a serlo después de su separación. Tengo un vago recuerdo de la noticia, pero en todo caso empecé a escucharlos tiempo después. Aquellas personas que conocieron en activo a la mejor banda de la historia, en virtud de las leyes naturales del tiempo, irán desapareciendo poco a poco hasta que llegue un día, en fin, que todos habrán muerto. Antes de ese inquietante instante, nadie será consciente que perecerá el último individuo de una generación que fue comprando sus álbumes a medida que eran publicados. El último mohicano, el último superviviente del Titanic,…siempre hay algo de gloriosa épica en el último individuo de una estirpe que se extingue.

La siguiente generación de incondicionales de los Beatles hemos padecido el infortunio de seguir a un grupo pretérito, inexistente. Todo estaba ya publicado. Nada nuevo en estos últimos 45 años, salvo rarezas, Let it be naked, Antologías, el fascinante Love,…ya sabéis.

Pero, sin embargo, había algo de recompensa adicional con cada álbum adquirido. El iniciático Beatles for Sale de mi hermano; Help, el primero que pude comprarme; el disco blanco que me regalaron mis padres en Andorra. El resto los fui comprando poco a poco con misérrimas y nada consolidadas pagas de domingo, lo que hacía más solemne desenfundar el álbum, pincharlo en el plato del tocadiscos y dejarme sorprender. Eran canciones que no había escuchado antes en Internet,... básicamente porque Internet no había sido inventado.

También acabaremos muriendo todos los integrantes de esta generación del vinilo para dejar paso a la nueva generación streaming, extendida por todo el planeta a juzgar por los 70 millones de veces que en los tres primeros días se escucharon canciones de los Beatles en Spotify.


Es más cómodo, qué duda cabe, pero no hay atisbo de ritual en buscar con un dedo en la tablet cualquier canción que me venga a la mente. No hay atisbo hoy, claro. Quizás algún día, - cuando mi nieto o nieta solo tenga que pensar una canción para que, mediante sus ondas cerebrales, active los altavoces integrados en las paredes de su habitación,- mi hija recordará con nostalgia aquellos días que tenía que tomarse la molestia de escuchar a los Beatles con su móvil….streaming in the night.







lunes, 12 de octubre de 2015

Happy birthday John Lennon: Autocrónica del quinto beatle

This happened once before, when I came to your door, no reply” fue la primera frase que escuché en mi vida de un tema de Lennon. Una canción potente, dramática, pero vital. I nearly die cause you walked hand in hand with another man in my place. Casi me muero porque tú paseabas de la mano con otro hombre en mi lugar. Y, a partir de ahí, todo Beatles For Sale hasta que Harrison cierra el disco con Everybody´s traying to be my baby. Levanté la aguja del vinilo y comprendí que mi vida iba a estar ligada indefectiblemente a este grupo. 


Cartel anunciado del acto organizado por el Colectivo Manuel J. Peláez

Aproximadamente 40 años después, me encuentro el pasado 9 de octubre en Zafra (Badajoz) celebrando los 75 años que hubiera cumplido John Lennon. Acompañado en la mesa por tres de los más grandes expertos en los Beatles de España (con permiso de Paco Jimenez que en todo caso se encontraba entre el público) Jose Carlos Martínez, Fer Amusco, y Miguel Nuñez, repasamos la peripecia vital de Lennon. Los lugares, Liverpool, Hamburgo, Santa Mónica, New York. Las personas, Mimi, Cynthia, Epstein, Yoko, los Beatles, sus hijos. Vaughan, el error de Decca, los Stones, su discografía post-beatle, la panificadora del Dakota, sus amistades peligrosas, Chapman. Su música, sus fantasmas, sus contradicciones, su abismo.




Un escenario lleno de estupendas gentes de Zafra escuchando con interés a 4 tipos haciendo una de las cosas que más les gusta en la vida: hablar de los Beatles. Solo había una manera de mejorar aquella situación, ya de por sí difícilmente igualable. Lo consiguieron Rosa, Helena y Marina con sus desnudas, dulces y delicadas versiones de temas de Lennon, Imagine, Working Class Hero y Real Love.

Con Rosa y Helena. 

Quizás exista un universo paralelo en el que John Lennon siga componiendo canciones porque en esa dimensión nunca fue asesinado. Pero lo cierto es que, en ésta, en nuestro universo conocido, añoramos la pérdida del mejor compositor de canciones de la historia de la música moderna. 




Lennon en algún universo paralelo. Fuente: Sachs Media Group.



miércoles, 5 de agosto de 2015

Revolver los Beatles con Revolver

La gente que me conoce sabe que en las discusiones sobre cuál es el mejor disco de los Beatles yo siempre defiendo que el mejor disco de los Beatles es el último que escuchas. No es una pose salomónica que elude la discusión. Es lo que siento cuando escucho cualquier de sus álbumes, desde Please, Please me hasta Let it be.

Dicho esto, tampoco oculto a quien quiera escucharme, que en la historia de la música popular yo distingo dos periodos claramente diferenciados.  Antes y después de Revolver, de tal forma que todos los álbumes que en el mundo han sido podrían fecharse, desde mi punto de vista, con las siglas BR o AR (Before Revolver vs. After Revolver).

Si observamos el cronograma de actividad de los Beatles durante 1966 podemos apreciar un obvio cese de su actividad si la comparamos con años anteriores. Como muy bien nos sugiere Walter Everett en su obra "Los Beatles como músicos" esto es debido a que dedicaron más tiempo a la grabación de Revolver que a cualquier otro álbum anterior.

En este "cese de su actividad" hay tiempo, no obstante, para lanzar en el Reino Unido "Paperback Writer" y la inconmensurable "Rain", conciertos en Alemania, Tokio, Manila y gira por los Estados Unidos. Además, George Harrison se va a la India a estudiar sitar, Paul McCartney se pone con la banda sonora de The Family Way y, por si fuera poco, John Lennon compone "Strawberry Fields Forever" mientras rueda en Almería "How I won the war" como lleva explicando incansablemente al mundo nuestro amigo Adolfo Iglesias.

Una agenda aparentemente ligera que permitió al grupo concentrarse en sacar todo el fruto a su creatividad y publicar el 5 de agosto de ese 1966 un álbum muy por delante de su tiempo. Una obra maestra que empieza con un "one, two three, four" (Taxman) a años luz de distancia del "one, two, three, four" (I saw her standing there) de su primer álbum publicado solo tres años atrás. Cosas del mejor grupo del mundo.







sábado, 4 de julio de 2015

20 años no es nada, pero 50 sí: autenticidades, falsedades y difamaciones

El pasado 2 de julio, como ya todo el mundo sabe, se celebró en la plaza de toros de las Ventas un concierto que rememoraba el que los Beatles ofrecieron en el mismo enclave hace exactamente 50 años. Los extraordinarios Pekenikes actuaron en aquella ocasión de teloneros de los Beatles y, 50 años después volvieron a subirse a un escenario para calentar los motores del grupo protagonista: un clon llamado The Bootleg Beatles.
Cabe decir que lo más auténtico del concierto fue la actuación de unos incombustibles Pekenikes, ya abuelos, riéndose de sí mismos y caricaturizando el inexorable paso del tiempo en sus cuerpos, pero ejecutores aquella noche del mejor rock clásico.

El concierto de los Bootleg Beatles fue divertido pero uno no podía quitarse de encima la sensación de estar en ese programa “tu cara me suena” al ver sus conseguidas caracterizaciones de John, Paul, George y Ringo. Ofrecieron un programa algo convencional que mis primos y yo resumimos en el hecho de que la única muestra de “Revolver” fue Yellow Submarine. Ni rastro de Rubber Soul, Help o Beatles For Sale. Del Disco Blanco, Obladi-Oblada, y una versión acústica de While my guitar gently weeps que no consiguieron hacer justicia a un álbum inconmensurable.

Mis primos y yo

Y es que, como en el citado programa de Antena 3, las caracterizaciones, los gestos, las poses, incluso la ejecución de los instrumentos eran muy meritorias, pero hay que  imitar la voz del artista. Y como bien saben los peritos de fonética forense, nuestra voz es única e irrepetible, como las huellas dactilares. Y si todas las voces son irrepetibles, las de los cuatro de Liverpool, más. Sí, maldita sea, era una copia. Qué pena.



Las tres etapas con las que Bootleg despachó la historia de los Beatles

En todo caso parece que la noticia del concierto ha sido fagocitada por el supuesto fraude cometido por el periodista José Luis Alvarez al publicar un disco con la grabación del auténtico concierto que los auténticos Beatles ofrecieron en las Ventas, también la auténtica, hace 50 años. Es innegable que resulta llamativo esperar 50 años para publicar una grabación de los Beatles, pero cada uno entiende las oportunidades a su manera.

Sin embargo, todo apunta a que la grabación es un “corta-pega” de los conciertos en directo de los Beatles en París (1965) y Tokyo (1966), aderezados con la introducción en español que Paul McCartney hizo de una canción en el concierto de 1989 en Madrid.


Como es natural la respuesta del periodista no se ha hecho esperar y ha emitido un comunicado amenazando con emprender acciones legales contra quien le difame por este asunto. Lo cierto es que para que exista delito de difamación tiene que darse, entre otras condiciones, el llamado “animus injuriandi” o “animus difamandi”, es decir el dolo, consistente en la conciencia y voluntad de lesionar el honor y mucho me temo que el señor Alvárez no es tan importante como para despertar un ánimo difamatorio. Simplemente lo que hay es gente que no le gusta que le tomen el pelo.

Portada del vinilo con la supuesta grabación del concierto de Madrid