jueves, 9 de enero de 2014

"A todas las Unidades entre Broadway y la 72: Posible 245 en el Dakota"

John Lennon fue asesinado aproximadamente a las 22:50 (hora local en New York city) del 8 de diciembre de 1980. Era madrugada en España, así que yo no me enteré hasta la mañana siguiente del día 9 de diciembre. Hace, por tanto, 33 años que, como cualquier otro día, esperaba en la plaza San Pedro en Bilbao, al lado del quiosco de periódicos,  a mi amigo Gabriel para ir al colegio. De todas aquellas caminatas matutinas desgastando mis zapatos por el puente de Deusto, en realidad, solo me acuerdo con nitidez de esa mañana en la que Gabriel, antes de saludarme, me dijo solemnemente  “han asesinado a John Lennon”.

Después de tres décadas, quizás haya alguien que pueda pensar que se ha contado todo de aquel episodio. Probablemente tenga razón.

Quizás, por otra parte, todavía exista algún admirador de Lennon en el planeta Tierra que, en algún momento, no haya imaginado coincidir con Chapman a la entrada del Dakota, con el único fin de evitar, de alguna forma, el crimen. Pero lo dudo. 

Este escondido e íntimo deseo compartido de forma colectiva, pero que por pudor nadie se atreve a revelar, en ocasiones necesita expresarse siquiera sea en forma de ficción. Es el caso del cuento de Andrés Neuman al que un día aludimos, o la Ucronía de nuestro amigo PPK que, sin duda más eficaz que Neuman, hace que un taxi atropelle a Chapman antes de su psicótica iniciativa.

Así, la presencia enfrente del Dakota la noche del 8 de diciembre se podría decir que es ya un género literario. Algo así como todos los que relatan haberse parapetado tras las barricadas en mayo del 68: una legión,… no sé cómo entre tantos no echaron a De Gaulle.

Pero no hay que recurrir a la ficción para encontrar interesantes ironías históricas, como la suscitada por el destino cruzado de un “activista anti-americano” y un agente de la CIA.
Porque el que estaba realmente allí era José Sanjenis Perdormo. Sanjenis fue un policía cubano que trabajó a las órdenes de Batista y que en su exilio a Estados Unidos trabajó como agente de la CIA, siendo una de sus más importantes responsabilidades la dirección de nada menos que la Operación 40, una actividad secreta de la agencia americana cuyo objetivo era el derrocamiento de jefes de Estado contrarios a la política de Estados Unidos. No me pregunten cómo acabó Sanjenis de portero en el edifico Dakota en 1980, pero ahí estaba. 

Fue él quien quitó de su mano la pistola humeante a un catatónico Chapman. La misma pistola ejecutora que acabó con la vida del hombre investigado durante años por el FBI por su implicación, entre otras actividades, en las protestas contra la guerra de Vietnam.

Esta perpendicularidad vital del destino de dos individuos, tan cinematográfica, la pongo sobre la mesa para quien quiera desarrollar la idea en la gran pantalla…no sería la primera vez.


Recorte de la primera plana de EL CORREO que conservo desde el asesinato de Lennon




10 comentarios:

  1. Muy interesante pero... ¿No fue el 8 de Diciembre?

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    1. Claro. Gracias por la corrección. Escribí la entrada hace un mes y, al publicarla, se me cruzó el cable con la fecha del día. Gracias!!

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  2. Interesantísimo enfoque del magnicidio. Permíteme que te cuente mi vivencia del asunto. Yo ya empezaba a ser un fan beatle en esa época pero reconozco que por mi edad no supe darle en su momento la relevancia que tenía en todos los aspectos. Si recuerdo que en el colegio habíamos creado un pequeño periódico para distribución interna y yo escribí la reseña concerniente al asesinato del beatle. Lástima que al final por problemas con la dirección del centro no se llegó ni a editar el número uno pero fue mi primer artículo sobre John Lennon y los Beatles. Y ojalá no hubiese tenido que escribirlo.

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    1. Para hechos históricos como este todos nosotros tendremos ese nexo en común de saber qué es lo que estábamos haciendo en el momento de conocer la noticia. Es ese tipo de impronta en la memoria que dejan hechos como el atentado de las Torres gemelas o el asesinato de Kennedy. Lástima que no se publicara tu artículo.

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    2. La particularidad para mí, que como ya sabéis no soy precisamente admirador de las carreras en solitario de los Beatles, es que muy pocos días antes, al escuchar y grabar algunas canciones de "Double Fantasy" y al oír "Just like startin' over", me dije: "joder, qué bien, John; otra vez aquí"... Y en cuestión de horas...
      (Bravo, Fer. Haber trabajado en un periódico que cerró antes de salir el número uno es de nota).

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    3. Como ya comentamos en alguna ocasión,..¿dónde están las canciones que Lennon hubiera compuesto más adelante?. Hay religiones que contemplan que los infinitos destinos posibles de cada individuo existen en sus infinitas dimensiones. Quizás en otra dimensión tengo todos los vinilos desde 1980.

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    4. Jolines, yo contando mis recuerdos de egb y tú tirando por tierra mi inexistente carrera periodística. Te vas a enterar, se lo voy a decir a César.

      Y si pudieses acceder a las infinitas dimensiones con sus infinitas destinos tendrías infinitos vinilos de Lennon con lo cual disfrutarías infinitamente y... Por Dios, ¿dónde hay que inscribirse para ello?

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    5. Creo que cuando hablan de la "ventanilla única" para todo tipo de trámites no contemplan esta posibilidad.
      Y, la verdad es que sería muy bonito que conservaras tu reseña periodística. Sería hoy un interesantísimo documento.

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  3. El 9 de diciembre del 80 yo trabajaba en Barcelona. Lo oí en la radio. Me han matado a John, pensé.

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  4. La tarde era muy parecida a la de hoy, 30 años después... Supongo que sería el día después, claro, por lo que cuentas.

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